jueves 9 de julio de 2009

Nociones



Me detengo unos momentos. La velocidad de los cosas. Las personas que van por la avenida, al mediodia, van ensimismadas. Como aquella canción, hay infinitos carteles que no dicen nada.
Subo a un taxi. Suena Malosetti en la radio del conductor. Le digo, que bueno!. El tipo me mira por el espejito y me dice: -Están tocando en lo de Pergolini. Igual es una mierda esto del jazz.
Corto fierro y corto mano. Inútil agregar algo más.
El día avanza. Es lento, frío, como los días de invierno. La velocidad de esas cosas ha mutado a una lentitud cansina, más espesa y lenta que otros días. Cerca de la noche (porqué la noche empieza cuando oscurece) subo a otro taxi con Samurai. Vamos al corazón del centro. El conductor escucha las noticias deportivas. Habla con suficiencia de popular de madera, es un sabelotodo de la nada. Miro por la ventanilla. El tránsito se atasca cerca de la AFA, dónde los hinchas de Huracán reclamaban inútilmente algo que les robaron el domingo pasado. El taxista pierde la transmisión de la radio y se pasa a otra. Aparece Nelson Castro. Samurai se divierte con esa clase de sujetos que apenas uno les abre la jaula muestran las uñas sucias de fachismo. El tipo cuenta que una vez el reclamador de honestidad, el filósofo Luis Barrionuevo, le dijo al conductor de radio Mitre: -Nelson, me dijeron unos amigos que usted es puto.
Que barbaridad, dice el tipo pero agrega que lo escucha a Nelson por que "es una prostituta".
No hay regreso, pienso en esos casos. No hay distancia posible entre la ignorancia y no saber hacer silencios.
Tal vez pienso demasiado, me digo antes de ponerme a escribir.
Los tiempos huyen desesperados a otras partes.
Recurro a los libros como un hambriento. Abro el mamotreto de Bioy sobre Borges.
Leo un buen rato y subrayo con un lápiz. Encuentro lo que buscaba:
"Hay que pedir un buen pasado. No: quizá también se pueda aspirar a un buen futuro. Lo que es imposible es un buen presente. El que pide un buen presente no tiene noción de la realidad"

viernes 3 de julio de 2009

Centenario


AMOR
Te agarra a traición, como algunas muertes… Yo sólo creo en el amor loco. Lo demás son ganitas de tratar de encontrarse en una cama o un buen negocio de matrimonio. Este amor pasión tal vez sea el único que importe. Lo que nada tiene que ver con el insensible declive que va llevando a una amistad cariñosa, en los mejores casos a una ternura, a un agradecimiento, a una necesidad de compañía.

AUTENTICIDAD
Yo besaré los pies de aquel que comprenda que la eternidad es ahora, que él mismo es el único fin; que acepte y se empeñe en ser él mismo, solamente porque sí, en todo momento y contra todo lo que se oponga… Siempre he sido Onetti. Nunca usé trucos, ni estafé a nadie ni a mí mismo. Todas las debilidades que se pueden encontrar en mis libros son debilidades de Onetti y son auténticas debilidades.

COMPROMISO
No hay más compromiso que el que uno acepta tácitamente cuando se pone a trabajar. Compromiso con uno mismo. Escribir lo mejor que le sea posible; con total sinceridad, sin pensar en los hipotéticos lectores. Si hay ternura sale, si hay posición política sale, quiéralo o no el autor. Esas cosas no hay que proponérselas, van a aparecer solas… En todo lo que escribí he participado. Sólo los malos escritores creen que el compromiso debe ser político.


ESCRIBIR 1
Al escribir sucede lo mismo que cuando uno se enamora. De pronto uno necesita escribir sin saber por qué. Yo le hice a Vargas Llosa –buen amigo mío- una comparación: lo que tú tienes es un amor conyugal con la literatura y debes cumplir como un buen marido. En cambio yo tengo con ella relaciones de amante: cuando me viene el deseo, escribo. Por eso lo hago por ataques. A veces me paso meses y meses y no se me ocurre nada,pero sé que volverá en el momento más inesperado… Si escribir significara para mí un trabajo: ninguna línea, ningún día.

ESCRIBIR 2
Las cosas suceden, simplemente. Cuando uno va a hacer el amor no se pone a pensar previamente en la técnica que aplicará. Uno va y lo hace y las cosas suceden. Lo mismo al escribir. Uno se dienta con una idea, pero a partir de ahí lo que ocurre es otra historia, no es la técnica… Cuando estoy escribiendo no existe nadie, ni el lector ni el crítico ni la familia… Yo en general tengo una sensación cuando me pongo a escribir: ¿qué va a ocurrir? Ignoro absolutamente cómo va a ocurrir; ese cómo me sucede mientras estoy escribriendo… Es decir, yo sé qué voy a escribir, pero luego ocurre de otro modo. Lo que aparece en el texto no es exactamente lo que yo quería.

LEER
Siempre leí lo que me gustó leer, despreocupado de que los libros figuraran o no en los programas de enseñanza o en las sucesivas modas que los frívolos y los tan diversamente comprometidos fingen, declaran, apasionantes… Yo pienso que leer mucho es indispensable, y que quien no esté dominado desde la infancia por el vicio de la lectura, no llegará a ser escritor.

LITERATURA
No, no hago literatura. La odio; odio hacer literatura.

MENTIRA
Todos sabemos que nuestra manera de vivir es una farsa, somos capaces de admitirlo, pero no lo hacemos porque cada uno necesita protener una farsa personal.

SILENCIO
Yo creo captar el otro en el silencio. Es una ilusión que no se puede comprobar nunca. Pasa el tiempo y te das cuenta de que tú tienes razón. Y tal vez, cuando más seguros estemos de que podemos comprendernos, más difícil sea decir nada.

TRABAJO
Una estupidez odiosa de la que es difícil escapar.

VERDAD
Decir la verdad es imposible; los hechos desnudos no significan nada. Lo que importa es lo que contienen o lo que cargan; y después averiguar qué hay detrás de esto y detrás, hasta el fondo definitivo que no tocaremos nunca… Hay varias maneras de mentir, pero la más repugnante es decir la verdad, toda la verdad, ocultando el alma de los hechos. Porque los hechos son siempre vacíos, son recipientes que tomarán la forma del sentimiento que los llene.

VIVIR
El oficio de vivir se aprende si sabemos abandonarnos, interpretar y obedecer las indicaciones del destino, si sabemos despreciar lo que debe ser alcanzado con esfuerzo, lo que no nos cae por milagro entre las manos. Toda la ciencia de vivir está en la sencilla blandura de acomodarse en los huecos de los sucesos que no hemos provocado con nuestra voluntad, no forzar nada, ser, simplemente, en cada minuto… No hay viejo que no pueda vivir un año más ni joven que no pueda morir el día siguiente.

Juan Carlos Onetti, 1909 -1994.
Extractos de una entrevista de la Televisión francesa.



Enfermedades


De golpe, una inusitada serie de cosas adquirieron un valor impensado. El barbijo que antes nos metía cierta intriga infecta, ahora lo usan como si nada y tampoco sirve demasiado. El alcohol que se usaba muy de vez en cuando o como limpiador de cosas viejas resulta que ahora vale cualquier guita y fue hecho gel. Un viejo profesor de química, recuerdo, nos hizo en la escuela secundario el experimento de rebajar el alcohol hasta hacerlo como lo que hoy conocemos "alcohol en gel para higiene de manos". Consistía en meter en una olla siete partes de alcohol (léase tazas) con tres partes de agua y listo. Siempre había algún boludo dispuesto al invento y otro, como yo, que lo recordaría quien sabe para qué.
Si hasta no hace mucho a algunas personas no le costaba ni un poquito decir "gracias" cuando uno quizás le abría la puerta de algún lado o un "permiso" para pasar apurado hacía un destino incierto resulta que ahora que ni saludarnos con la mano y ni hablar del sospechoso beso que puede ser tan traicionero y enfermo como el de Judas.
El mundo va hacia un lugar de mierda. Ya no se trata de mayorías o minorías. La moda es sanos versus enfermos, contaminados, infectados, ilusos, locos, colgados, sucios, paranoicos, obsesivos, lavadores de manos, pobres y ricos pagando cualquier plata por pañuelos descartables, alcoholes hechos geles y barbijos que tapan sonrisas.
Hay niños idiotas por mirar televisión, cataratas de divorcios y separaciones por el encierro, celibatos por resfríos y dolores de cabezas acompañados de malestares musculares, desgano y miserias varias, fiebres políticas por encima de los 39 grados y médicos sobrexigidos por horarios y capacidad, que desconocen que rara patología ha traído hasta el hospital al futuro paciente, su familia y hasta el canario que, por si acaso, podría ser el desgraciado vector de la enfermedad.
Ya lo saben: No existen las enfermedades, existen los enfermos.
Verán entonces que nada ha cambiado demasiado. Que ni Camus ni Bretch han fallado por mucho en sus libros. Hoy tuve la certeza, la única que podemos tener, que finalmente algún día desconocido nos iremos de este planeta pero que no moriremos de esta gripe; quizás, nos enfermemos de hablar de ella.

jueves 2 de julio de 2009

Paranoia

Los miedos y los medios. La gente. Hoy vi gente con barbijos y la farmacia de la esquina repleta de gente como si nunca más hubiesen remedios. Si estornudás, te miran feo. En la empresa donde trabajo pusieron alcohol. A las dos horas se habían afanado los recipientes. Los noticieros cuentan muertos como goles de un partido de fútbol. Paran las clases, a la justicia le dan más vacaciones, cierran algunos teatros, pero la gente sigue durmiendo en la calle. Mirta Legrand dice "La grip" por la televisión y ningunea el golpe de estado en Honduras porqué cree que a nadie le importa. Un avión cae en el África y solo sobrevive una niña de catorce años.
Hay un ánimo destructivo, las personas se aislan. La muerte parece un asunto sencillo y tal vez lo sea por que los complicados somos nosotros.
El invierno es oscuro, las cosas breves. Hay que reir, me digo. Donde entra el sol no hay enfermedad, dice un viejo postulado japonés. Quizás por eso haya que aprovechar los días cortos de sol, la noche anticipada, las calles vacías, evitar las noticias repetidas, elsueño cansado, los pañuelos descartables hasta que otro nuevo día llegue y con sólo apretar un botón eyectemos la paranoia. Así funciona el mundo, apretando botones que fabriquen silencios mejores y agradables.

martes 30 de junio de 2009

Delicatessen


“El sueño es nuestra cotidiana práctica de la locura. En el momento de enloquecer diremos: “Este mundo me es familiar: Lo he visitado en casi todas las noches de mi vida”. Por eso, cuando creemos soñar y estamos despiertos, sentimos un vértigo en la razón”

Los que aman, odian. 1946.
De Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares

Pestes


"La Peste es la vida misma, y nosotros unos apestados, cautivos en una cuarentena de siglos sin posibilidades de levantarnos de la cama y dar el primer abrazo de consuelo al vecino moribundo. La razón regresa a su sitio, no vale la pena insistir, estar vivo significa estar apestado desde el inicio. La muerte es injusta la mayor parte de las veces
La ciudad, en sí misma, hay que confesarlo, es fea. Su aspecto es tranquilo y se necesita cierto tiempo para percibir lo que la hace diferente de las otras ciudades comerciales de cualquier latitud. ¿Cómo sugerir, por ejemplo, una ciudad sin palomas, sin árboles y sin jardines, donde no puede haber aleteos ni susurros de hojas, un lugar neutro, en una palabra?. El cambio de estaciones sólo se puede notar en el cielo. La primavera se anuncia únicamente por la calidad del aire o por los cestos de flores que traen a vender los muchachos de los alrededores; una primavera que venden en los mercados.
(...)
Oyendo los gritos de alegría que subían de la ciudad, Rieux tenía presente que esta alegría está siempre amenazada. Pues él sabía que esta muchedumbre dichosa ignoraba lo que se puede leer en los libros, que el bacilo de la peste no muere ni desaparece jamás, que puede permanecer durante decenios dormido en los muebles, en la ropa, que espera pacientemente en las alcobas, en las bodegas, en las maletas, los pañuelos y los papeles, y que puede llegar un día en que la peste, para desgracia y enseñanza de los hombres, despierte a sus ratas y las mande a morir en una ciudad dichosa."

Albert Camus, La Peste 1947

lunes 29 de junio de 2009

Entender

Ni siquiera los teoremas de Torricelli, la convivencia de la tabla periódica de elementos, tal vez los logaritmos, las reacciones nucleares o las religiones sean tan difíciles de explicar como si resulta complejo explicar ya no la argentina, sino a nosotros. Anoche, tarde, mientras escuchaba a Kirchner decir que se había muerto un "poquito" o a la presidenta, hoy por la tarde, tuve la sensación de que la cosa cotidiana no será como hasta hace poco, quizás por las implacables leyes de Murphy que dicen que si algo tenía que salir mal, saldrá mal o su inmediato colagogo que reza "siempre es peor".
Voté a Néstor en su momento y a Cristina hace un par de años. No me arrepiento de ninguno de esos votos. Es más, creo que aún pese a sus errores temibles (no quise decir terribles, aclaro) la pelea siempre se califica-como en el box- por el adversario y en este caso los adversarios son peores que el gobierno. Ayer voté a Solanas y recordé que las banderas que levantaba Pino sobre los trenes eran las mismas que en su momento levantó K allá por el 2003. K se quedó a mitad de camino con aquello, negoció con Moyano y tal vez por eso no haya por el momento una red ferroviaria actual y moderna que supere el recuerdo de los años sobre rieles. Si a eso le sumamos el negocio de Macri y las autopistas o que el repugnante De Narváez haya formado parte del directorio de Southern Winds, esa bandera antigua pero necesaria de los trenes nunca será prioridad en la Argentina. Suena viejo pero real, sin trenes no hay progreso posible.
Empapados aún de campaña, Tinelli y las fogatas de la derrota, algunos argentinos dicen que están hartos de la soberbia y la confrontación, quieren "diálogo y debate". Nosotros no somos de esos. Hay algo de faccioso en nosotros a cada rato, de imposición permanente, de reclamo constante, de huérfanos permanentes. O las cosas son estatales o privadas, jamás mixtas en las que pudiesen serlo. El que pierde no acompaña en ninguna parte, jode, tuerce, perjudica y tal vez gane por cansancio. El que gana reina pero no gobierna. Tal vez haya que pensar en un sistema diferente, menos bananero y más parlamentarista. Recuerdo que Alfonsín alguna vez quiso plantearlo. Así también le fué. Cómo en el fútbol, más que el sistema son los jugadores que deben entender el juego primero y el sistema después y alguien, siempre, tiene que explicarlo.
Entres gripes perversas, tranzas que no conoceremos nunca y mil cosas más, me resulta cada vez más imcomprensible observarnos como algo posible. La máquina de impedir ha comenzado a calentar los motores que nunca pararon pero que ahora funcionan a pleno. No me hago la idea de vivir en un país cuyos gobernantes sean Macri, De Narváez y Michetti, porque nunca han estado en el lugar que estás vos o que estoy yo, que no saben muy bien que es eso de llegar a fin de mes y esas menudencias, mucho menos se han quedado sin trabajo alguna vez.
Hemos perdido las aventuras colectivas, las prioridades han sido relegadas por las ambiciones personales, medíaticas y televisadas. Hablamos de derecha e izquierda como si fuésemos todos cubanos cuando durante diez años además de pulverizar el estado y sus cosas, vivimos el espejismo más destructivo de nuestra época. Siempre tengo en la cabeza una etapa histórica. Es la que va del 73 al 76. Del retorno de Perón, la primavera camporista, al último y nefasto gobierno de El viejo, Isabelita hasta llegar a la peor noche del golpe de estado. En poco más de mil días la sociedad argentina que había votado a Perón con un 63% pasó a pedir a los militares. Todos sabemos que se perdieron miles de vidas y un país, el nuestro.
Acaso, no convenga olvidar que perdimos una generación, que los temas que siempre discutimos con los amigos y con la familia siempre son los mismo pero que también, nosotros ya no somos tan jóvenes y más o menos sabemos que quienes se sientan en un lugar donde pega un poco el calor del poder no serán los mismos, que cualquier gestión nueva borrará hasta lo bueno de su predecesora, que los que están afuera son mejores que los de adentro, que si sabía por que no lo hizo?, y asi hasta el infinito. Nadie recordará el papelón de las testimoniales en poco tiempo. Todo pasa rápido, muy rápido. Lo que cuesta, es entendernos.

jueves 25 de junio de 2009

Humor


Con la muerte de Andrés Cascioli se va una época del humor gráfico argentino.
Creador de la inolvidable Satiricón y Humor Registrado, retrató como nadie a los personajes políticos y sus situaciones en los tiempos más oscuros. Un verdadero artista que , sin dudas , se extrañará.
Gracias por el arte.

pd: Entre tanta gente que busca la parca por estos días porqué no viene de una puta vez por el maldito simio riojano y entre tanta pérdida, tenemos algo para festejar.

miércoles 24 de junio de 2009

Ordenes

Atrapa el mundo, dijo el viajero como quien ordena por última vez.
Lucha por lo que quieres, dijo el profeta antes de dormir.
Lávate las manos antes de comer, dijo el traidor antes de intentar matar el tiempo.
Corre tras tus sueños, dijo el lisiado que corría en silla de ruedas.
Piensa dos veces tu acción, avisó el verdugo.
No hagas lo que te hacen, negó el que había perdido la memoria.
Piensa y actúa, escribió Federico el prusiano.
Mañana puede ser un gran día, pregonó el enfermo.
Me olvidé de vivir, cantó el loco de manicomio.
Desconfío de la vida, escribió en una pared el optimista.
Esto no es para mí, gritó un creyente carismático.
No es mi culpa, habló el carnívoro frente a su asado.
Disparen, fuego, ordenó el fumador.
Llévense todo, susurró el carenciado.
Se cayó el sistema, dijo Dios