miércoles 7 de octubre de 2009

Barquina


Ah, si,si,no me olvidé para nada. Ya le contaré el final de la historia de Grisel. ¿Toma otro cafè, no? A veces soy desordenado mientras le cuento, son muchos años, muchos personajes y leyendas. Recién me vino a la cabeza "Barquina". Seguramente oyó hablar de él. ¿No lo conoce?
Me imaginaba. Es éste, el que está brindando con Pichuco. Fué periodista del diario "Crìtica", que dirigía Botana. Pero no se hizo, digamos famoso por su oficio, se hizo mito por cómo era. Le decían así porqué era rengo y alguien al verlo caminar dijo que andaba a los "barquinazos".
Me vino a la cabeza por esto del bar, que sea tardecita, pero la bohemia porteña se ha perdido y antes que usted me diga que son otros tiempos, yo le digo que si fuese un poquito más tarde seguro que Barquina nos invitaba unos tragos antes de salir de farra.
También le voy contar algunas cosas de Troilo, personaje fundamental del tango de este país.
¿Es bueno el café,no?
El verdadero nombre de Barquina era Francisco Loíacono. Una noche, porqué fueron miles de noches como tantas anécdotas,él se fue de raje a la casa de Zita, la mujer de Troilo ahí en la calle Paraná. Troilo había tocado en un club y había hecho una actuación memorable, muy sentida, muy cómo era el gordo. Había sido tanta la entrega de ese hombre con el fueye que todos los que fueron quedaron impactados y al terminar, no se fue de joda como acostumbraba sino que fué directo a su casa. Barquina, entonces, pensó que le había pasado algo.
Tocó el portero eléctrico.
-Zita, soy Barquina, ¿Está Pichuco?
- Está cicatrizando, le contestó ella.

2 comentarios:

La condesa sangrienta dijo...

'está cicatrizando',genial.

Anónimo dijo...

Que hermosa anecdota y cuantros recuerdos me trae. En los 50 y 60 fui habitue de todos los dias del Parana cafe, que estaba en la vereda de enfrente de Pichuco, casi Lavalle y tambien del Viejo y luego del Nuevo Aguila. Gracias por publicar estas columnas. Horacio Vazquez pichin41@hotmail,com